Un estudio publicado en el British Medical Journal determinó que el momento óptimo para realizar actividad física depende del ritmo circadiano individual, diferenciando entre personas "alondras" matutinas y "búhos" nocturnas.
Las personas con predisposición genética diurna obtienen mayores beneficios cardiovasculares si ejercitan por la mañana, mientras que las nocturnas reducen riesgos de hipertensión y problemas cardiometabólicos si lo hacen por la tarde o noche, según explicaron especialistas en el programa.
Se recomendó exponerse a la luz solar matutina para regular el ciclo y adaptarse al horario laboral, aunque siempre es preferible ejercitarse en cualquier momento que no hacerlo. Los panelistas compartieron experiencias personales sobre cambios de rutina y rendimiento.
Los adolescentes tienden a ser más nocturnos por tecnología y hábitos, pero enfrentar el sol ayuda a corregirlo. El ejercicio genera entusiasmo y moléculas antiinflamatorias independientemente del horario.