La crisis económica genera infidelidad del consumidor: el 83% ya no es fiel a ninguna marca y el 86% opta por opciones más económicas, priorizando precio sobre nombre.
Cambian hábitos: dejan supermercados por almacenes de barrio, compras mayoristas por diarias de 4-5 días, usan apps con descuentos como 25% online y combinan promociones con medios de pago.
Se eligen segundas o terceras marcas, incluso productos importados de países vecinos más baratos, ignorando origen argentino. Ejemplos incluyen manteca, leche y limpieza.