La periodista Carla entrevistó a transeúntes en Avenida Santa Fe sobre si les alcanza el dinero. La mayoría admitió recortar gastos como salidas a comer, vacaciones y compras impulsivas porque todo está más caro, especialmente supermercado, ropa y transporte.
Varias personas dijeron que los sueldos no alcanzan, los colectivos vienen llenos y con baja frecuencia, y las cuotas escolares suben mensualmente. Un administrativo de la UBA gasta 50.000 pesos mensuales en viajes. Otra señora con hijos en escuela privada no cambia de colegio pese a aumentos.
Una brasileña radicada hace 29 años comparó precios: supermercado y vida diaria más baratos en Brasil que en Argentina. Todos coincidieron en que con la misma plata se compra menos, y buscan ofertas o promociones bancarias para carne y otros productos.
La clase media se restringe: menos lujos, planes acotados y agotamiento por cazar descuentos. El transporte público sigue problemático con filas largas.