La escribana involucrada en operaciones inmobiliarias de Manuel Adorni aparece riéndose en programas de TV, pese a la causa por enriquecimiento ilícito.
Niega conocer el origen de fondos, alega confianza total sin plata de por medio, pese a que Adorni es persona políticamente expuesta y las tres operaciones ocurrieron durante su función pública, sin previas.
El locutor la tilda de ridícula, exige que revele la verdad sobre la plata, critica su exposición mediática y riesgo procesal, y cuestiona su registro de escribano por posibles causas previas.
Panel discute obligación de UIF y si conocía al hijo de vendedora amigo de Adorni.