La escribana declara que conoció a Manuel Adorni hace 20 o 25 años a través de una empresa y no le exigió justificar el origen de los fondos para comprar propiedades, pese a ser funcionario público.
Explica que no es obligatorio pedir respaldatoria para montos como 40 mil dólares ni informar a la UIF en todos los casos, y que Adorni hipotecó su departamento para adquirir una casa en Gran Buenos Aires y otra en barrio privado por 300 mil dólares en total.
Panelistas cuestionan las irregularidades, como préstamos de jubiladas sin intereses, visitas previas de Adorni a la escribanía y posibles actos simulados para ocultar fondos, destacando fallas en controles para personas políticamente expuestas.
Critican que la operación no cierra financieramente con los ingresos de Adorni y que el Colegio de Escribanos podría inspeccionar por contravenir normas de verificación y reporte a UIF.
Analistas advierten que sostener a Adorni en el gobierno erosiona la credibilidad de Javier Milei, complicando su situación electoral.