Una enfermera sustrajo las llaves de un jubilado en estado terminal internado en un sanatorio de Barracas para ingresar con su pareja, un karateka, y saquear su departamento el 26 de marzo.
La portera alertó a la policía al verlos; los ladrones alegaron buscar ropa por orden del abuelo, pero el lugar estaba revuelto y quedaron detenidos en flagrancia.
El jubilado falleció el 2 de abril; la pareja planeaba usurpar la vivienda y el hombre resistió la detención, sumando cargos por atentado a la autoridad.