Delincuentes encapuchados y armados asaltaron a madres con sus hijos a la salida de un club de fútbol, robándoles un vehículo azul mientras los niños quedaban expuestos al peligro.
Las víctimas resistieron para ganar tiempo y permitir que otros niños salieran del auto, usando maniobras distractivas como sacar una reposera del baúl y una pelota, mientras un nene escapaba por atrás sin que la madre lo viera inicialmente.
Los ladrones actuaron a pie en segundos, aprovechando la rutina de las madres al retirar a los chicos del club; la principal madre priorizó la seguridad infantil sobre el auto, arriesgando su vida ante posibles armas.