La enfermera Erika, de 36 años y empleada del Hospital Británico, fue detenida junto a su pareja por intentar usurpar y vaciar el departamento de su paciente Beto Alberto, un hombre con Parkinson internado que pierde la lucidez en momentos.
Erika aprovechó la confianza del paciente durante el tratamiento para robarle el documento, obtener la dirección en Marcelo Tecal 700 y la llave del departamento donde vivía solo. Entró dos veces: primero con una mujer y luego con su pareja de 40 años, el 24 de marzo, pero vecinos y la encargada del edificio sospecharon de los movimientos extraños vistos en cámaras de seguridad.
La policía irrumpió en el departamento, encontró al hombre de 40 años y Erika mintió diciendo que era el departamento de su mamá, hermana de Alberto, o que la mandó el tío internado a buscar pertenencias. Dudó al nombrar a la hermana y quedó expuesta, resultando detenida por robo y tentativa de usurpación.
La investigación ahora explora si Erika cometió robos similares con otros pacientes vulnerables en el hospital, donde robaba objetos al perder lucidez o dormirlos, y planeaba apropiarse del departamento fingiendo alquiler si Alberto fallecía. Los vecinos y la encargada fueron clave para la detención.