Israel considera imposible eliminar por completo a Hezbollah pero ha logrado destruir gran parte de su capacidad militar, reducir sus misiles y ganar dominio territorial temporal en el sur del Líbano tras ofensivas desde 2006.
Netanyahu cambia de fase bélica hacia la negociación desde posición de fuerza, proponiendo que el ejército libanés desarme a Hezbollah como estipula una resolución de Naciones Unidas de 2006, tras pedido del gobierno libanés rehén del grupo.
La propuesta genera riesgo de conflicto interno en Líbano ya que Hezbollah podría rechazar el desarme por motivos ideológicos, aunque podría reagruparse estratégicamente, configurando una partida de alto riesgo.