El licenciado en psicología deportiva Abel Bursaki explicó que andar en bicicleta activa endorfinas, la hormona de la felicidad, mejora la circulación y ayuda en el tratamiento de depresión al potenciar la eficacia de medicamentos con dosis más bajas.
La mente y el cuerpo están conectados, y el deporte controla emociones como ansiedad, que se calma moviendo el cuerpo; para quienes no tienen ganas por depresión, Bursaki recomendó esforzarse un poco, ignorar excusas como la lluvia y salir aunque sea con ayuda de un amigo.
Es clave registrar logros como kilómetros pedaleados para motivarse, establecer metas claras y llevarse al límite sin hiperexigencia; sin objetivos se pierde rumbo en la vida y el deporte.
El consejo final para alguien postrado en cama es animarse porque no hay nada que perder y mucho por ganar, con oxigenación que trae visión positiva; el presentador cerró invitando a pedalear para nuevos desafíos y vida.