Los abuelos Lorena y Luis muestran la casa humilde pero limpia donde el niño Ángel de 4 años vivió hasta noviembre pasado, con su habitación ordenada, carpeta del jardín 413, dibujos como la ballena que pintaron juntos, su mochila, bicicleta nueva usada solo dos veces y juguetes que quedaron abandonados cuando se lo llevaron.
Expresan impotencia por las mentiras de Protección de Menores que decía que Ángel tenía dormitorio adecuado en la casilla sucia de su madre Mariela en Quintas 2, con pozo en el medio y falta de higiene; la psicóloga afirmó que vivían bien con sueldos de ambos, pero el niño llegó al jardín con marcas en la cara, exaltado, enojado y angustiado el 7 de noviembre, su último día, rechazando actividades que disfrutaba y pidiendo comida.
El padre denuncia que allanaron la casa de Mariela, secuestraron teléfonos pero no citaron a declarar ni detuvieron a nadie; en un video se los ve subiendo a un taxi durante el velatorio de Ángel, escapando según la familia que pidió custodia policial infructuosamente; la pareja del padre acusa directamente a Mariela y su pareja de matarlo, uno como autor y el otro cómplice, priorizando el vínculo biológico pese a abandono previo y denuncias ignoradas por juez, defensora y Protección.
La directora del jardín pidió no sacarlo para que terminara el año, maestras y mamás de compañeros testificarán; una madre contó que a Mariela ya le quitaron un hijo anterior; panel critica fallas judiciales similares a caso Lucio, con datos de 5.391 niños víctimas de violencia doméstica en 2023, priorizando revinculación sobre seguridad.