La madre biológica Mariela y su padrastro quedaron imputados como sospechosos por la muerte de Ángel de 4 años en Comodoro Rivadavia. Un informe preliminar de autopsia reveló lesiones internas graves en la cabeza por golpes, aunque faltan resultados finales en 14 días. La familia paterna denuncia fallas judiciales pese a videos del niño llorando y diciendo que no quería ir con su madre, informes de maestras sobre cambio de actitud y angustia en el jardín.
Ángel vivió con su padre biológico Claudio y madrastra Lorena desde los 18 meses, cuando Mariela lo abandonó para vivir en Córdoba. Regresó en noviembre 2024, obtuvo tenencia pese a denuncias cruzadas de violencia intrafamiliar y una perimetral contra el padre que venció en febrero. La justicia ignoró pruebas como videos y audios, sin inspección socioambiental del domicilio materno en condiciones precarias.
Vecinos vieron a Mariela quemando objetos tras dejar al niño en el hospital, donde murió por paro cardiorrespiratorio sin marcas visibles externas. Allanaron su casa, secuestraron celulares y computadoras. Testimonios de allegados describen al padrastro refiriéndose a Ángel como estorbo, cansado de cuidarlo pese a tener un bebé propio. Mariela perdió tenencia de un hijo mayor en Córdoba.
La familia paterna critica intervención de Oficina de Derechos y Garantías, asesoría y juez Pablo Pérez. Sociedad comodorense indignada planea marchas por justicia, sumando casos como femicidio de Valeria Schwab y desapariciones sin respuestas. Conductores comparan con caso Lucio Dupuy: advertencias ignoradas llevan a restitución materna y muerte.
Explican la Ley Lucio, post-caso Dupuy, obliga a denunciar indicios de violencia por médicos y maestras, protege denunciantes y capacita en alertas tempranas contra maltrato infantil.