La autopsia confirmó que el niño Ángel murió por golpes en la cabeza y lesiones internas en Comodoro Rivadavia, Chubut, descartando la muerte súbita reportada inicialmente tras un paro cardiorrespiratorio el domingo de Pascua. El chico llegó al hospital de niños casi sin vida, sin lesiones visibles en la superficie, pero la necropsia avaló una muerte violenta. La madre biológica, Mariela, lo había abandonado a los un año y medio; el padre y su pareja lo criaron, pero un juzgado de familia ordenó vinculación desde el 4 de noviembre, obligándolo a ir un día por semana a su casa.
En un video desgarrador, Ángel suplica no ir con su madre biológica, llorando y pidiendo quedarse con su padre para ir a la plaza. La familia del padre denuncia maltratos previos y negligencia judicial; la madre de crianza, Lorena, acusa a Mariela y su pareja Michael González de matarlo, cuestiona por qué no están detenidos pese a huir del hospital y tener antecedentes. Menciona una perimetral previa por provocaciones vía Facebook y critica a defensoras que abusaron de poder, ignorando súplicas.
En vivo, Ramón Dupuy, exabuelo de Lucio Dupuy (caso similar), denuncia que la muerte era evitable como la de Lucio, criticando a la jueza y organismos de niñez por no escuchar el llanto del niño ni asistir la revinculación. Exige visitas frecuentes, seguimiento y sentido común; los niños no mienten, se resguardan por miedo. Compara con Lucio, asesinado a golpes en la cabeza tras tenencia otorgada pese a abandono.
La policía allana la casa de la madre biológica en barrio Máximo Aberasturi para buscar pruebas de violencia, junto a celulares y testimonios de vecinos. La madre está libre, pero investigada; la familia pide justicia y destitución de responsables judiciales. El velorio mostró dolor vecinal con velas.