El pastor continúa su sermón explicando que las guerras y peleas entre las personas provienen de las pasiones que luchan dentro de cada uno, según Santiago 4. Advierte que desear algo con envidia lleva a discutir, luchar y hasta 'matar' al hablar mal del otro cuando no se obtiene lo deseado.
Enfatiza que el mundo enseña luchar para conseguir cosas, pero el reino de Dios opera por gracia, no por esfuerzo humano. Los cristianos deben pelear la buena batalla de la fe, defender su creencia y pedir a Dios, confiando en su mano sobre la vida. El pastor nota que la audiencia recibe seriamente la palabra de Dios.
Previamente, el pastor había urgido aceptar el evangelio de la paz por Jesucristo para evitar la condenación eterna, citando que rechazar a Cristo cava la propia tumba y trae destrucción según Jeremías 6 e Isaías. Insistió en la necesidad de arrepentimiento y paz con Dios en esta vida breve.
Explicó que las cosas de Dios se reciben solo por revelación, no inteligencia humana, y Jesús oró dando gracias porque Dios esconde secretos de los sabios y los revela a los de corazón de niño. Propuso caminar guiado por el Espíritu Santo, recibiendo revelación fresca al leer la Biblia.
Detalló la amistad con el Espíritu Santo como savia vital de la vid (Cristo), similar a cómo Jesús pasó de maestro a amigo de discípulos. Muchos cristianos ignoran al Espíritu Santo presente en la tierra, pero Él desea amistad profunda. El pastor compartió su experiencia personal de pasar de unción a verdadera amistad con Él, requiriendo decisiones fuertes.