Ignacio vendió cadenitas, pulsera y dos lingotes de oro por 3.240.000 pesos en un comercio de joyas para financiar un proyecto familiar. Acumuló las piezas durante 10 años como ahorro a largo plazo ante la mala situación económica.
Los tasadores destacaron los certificados de los lingotes de 15 gramos cada uno y el valor internacional del oro, que siempre aumenta. Ignacio lamentó desprenderse de objetos sentimentales pero priorizó invertir para mejorar la familia, ya que las cosas van para atrás.
El comercio abonó por transferencia tras verificar datos, y Ignacio quedó contento con el precio de mercado, superior al habitual local.
El segmento forma parte de una investigación callejera sobre el mercado del oro, promocionando al final Leyva Joyas como opción confiable.