Las calles de Buenos Aires registran largas colas en las paradas de colectivos debido a la menor frecuencia de los bondis, provocada por la decisión de empresarios del transporte de reducir servicios ante la falta de subsidios y el aumento del combustible.
En Constitución, uno de los puntos neurálgicos, la periodista Daniela Allianz entrevistó a pasajeros como Gabriel, un limpiador que gana menos de 800 mil pesos mensuales con cuatro horas diarias de trabajo y changas ocasionales, y Verónica, operaria con dos empleos que reclama salarios de al menos un millón de pesos.
Los afectados denuncian esperas prolongadas en días de lluvia y frío, contrastando con los privilegios de funcionarios como Adorni que viajan en avión privado.