Javier llevó a Leiva Joyas un broche perteneciente a su tío abuelo, el payaso más reconocido de Bernal, con cabullón de zafiro, rubíes, esmeraldas, turquesas y perlas.
El tasador consideró no solo el metal sino las piedras preciosas, ofreciendo 1.300.000 pesos para que Javier monte un estudio de artes circenses en su garage, reviviendo su pasión circense.
Javier emocionado aceptó, destacando la ilusión en sus ojos y la confianza en la joyería.