Un hombre llevó a Leiva Joyas un Rolex Submariner en excelente estado con caja y papeles, regalo de su padre abogado, y un diamante grande de su abuela proveniente de Italia.
El tasador elogió el estado impecable del reloj de buceo, bisel cerámico sin rayas, y la piedra sin defectos, ofreciendo un total de 11.700.000 pesos.
El cliente planea invertir en plazo fijo y viajar a Nueva York, un sueño de infancia. Aceptó la oferta destacando el valor sentimental y la confianza en la joyería.
La historia del diamante involucra un collar traído por inmigrantes italianos dividido entre hijos.