El enfermero Eduardo Betancourt, de 44 años, fue encontrado muerto en su departamento alquilado en la calle Oro de Palermo, Buenos Aires. Una familiar alertó a la policía el viernes porque no respondía llamadas desde el lunes, y al abrir la puerta hallaron su cuerpo sentado en una silla con sangre seca y un hematoma, sin lesiones traumáticas evidentes.
El informe forense determinó que la muerte ocurrió entre tres y cinco días antes del examen por una cardiopatía hipertrófica y dilatada con congestión pulmonar, aunque se encontraron ampollas de anestésicos como fentanilo y propofol. Se investiga la procedencia de los medicamentos, ya que Betancourt se había mudado hace un mes desde Gualeguaychú y no trabajaba en hospital.
El caso se vincula al escándalo de las "Propofes", fiestas recreativas con anestésicos que causaron otra muerte reciente de un anestesiólogo. Hay tres expedientes abiertos para esclarecer la ruta de los fármacos y posibles involucrados, generando temor público ante anestesias hospitalarias.
La autopsia incluye estudios toxicológicos pendientes que demoran al menos 30 días, y no se hallaron elementos de inyección en el cuerpo.