Eduardo Betancourt, enfermero de 44 años, apareció muerto en Palermo con sangre en boca, jeringa usada y más de 120 ampollas de propofol, fentanilo, midazolam y otras drogas hospitalarias; llevaba tres a cinco días fallecido.
Recién llegado a Buenos Aires buscando trabajo, tenía tres teléfonos; familia y amiga sospechan vio algo en Hospital Italiano y pagó con vida, posible comercialización; policía secuestró ampollas en allanamiento.
Escándalo de anestesistas continúa con tráfico interno de opioides pese trazabilidad por lotes; panel cuestiona acceso fácil y si es punta iceberg de red mayor en sistema salud.