La justicia porteña investiga la muerte de Eduardo Betancourt, un enfermero de 44 años oriundo de Gualeguaychú, hallado sin vida en su departamento alquilado en Oro al 2400 de Palermo. Estaba sentado en una silla con la boca ensangrentada y junto a él había más de 50 ampollas de anestésicos como propofol, fentanilo, lidocaína, clonazepam, difenhidramina, dipirona y otros fármacos.
Betancourt trabajaba en el Hospital Centenario de Gualeguaychú pero llegó a Buenos Aires hace un mes sin empleo. Su hermana perdió contacto con él desde el 30 de marzo, viajó desde Entre Ríos con la policía y la propietaria del departamento, una mujer de 68 años, para ingresar. Encontraron la puerta cerrada sin signos de violencia, una jeringa y múltiples agujas usadas.
Se secuestraron tres teléfonos celulares con cuentas en redes sociales, incluyendo OnlyFans, para analizar contactos, conversaciones de WhatsApp y llamadas recientes. La fiscalía busca testimonios de vínculos en Gualeguaychú, procedencia de las ampollas sin sello hospitalario y descarta terceros mediante cámaras del edificio y la Ciudad. No se vincula con la muerte del anestesiólogo Salazar, ocurrida en febrero.
La data de muerte se estima en fines de marzo y se aguarda la autopsia para determinar causas, posiblemente intoxicación por mezcla de fármacos. Profesionales del Hospital Centenario están alerta, aunque no se conocía actividad ilícita del enfermero. Sospechan robo hormiga de medicamentos, ya que faltan controles en hospitales.