Personas con trastorno alimenticio se despiertan de madrugada para atracones por culpa, descontrol y hambre acumulada del día, generando angustia y voracidad.
Testimonios describen impulsos nocturnos, comer sin darse cuenta y llenar vacíos emocionales, común en turnos nocturnos como kioscos.
Especialistas explican que fragmenta el sueño, reduce hormonas antiestrés y crea círculo vicioso con entorno laboral o familiar. Recomiendan consultar nutricionista o psicólogo.
El desorden causa vergüenza y culpa, pero hay algo más detrás como bajones emocionales.