Juan Zamorano, atleta paralímpico de taekwondo, perdió su brazo derecho a los 23 años en un accidente de tránsito en Liniers, lo que lo llevó a una depresión profunda con tratamientos psiquiátricos y trabajos informales como reparto de sushi o cortar pasto.
Comenzó taekwondo convencional a los 24 años en un gimnasio de Merlo con el profesor Eduardo Guzmán, quien lo integró sin piedad; ganó competencias convencionales hasta que una ley lo obligó a pasar al parataekwondo, con apoyo de Carlos Guerrini, Facundo Novi y otros, logrando plazas nacionales y clasificatorios como el de Costa Rica.
Debutó como primer argentino en parataekwondo olímpico en Tokio 2020 con medalla de bronce en menos de 75 kilos, repitió en París 2024; entrenó con convencionales en el Cenard gracias a Gabriel Talaburelli y Miguel Galeano, superando anécdotas como pulgares en aeropuertos o gritos de rivales iraníes.
Destaca la falta de semillero infantil en Argentina, con solo Miguel Galeano y Leandro Fernández atrás, y cita a María del Rosario Espinoza para pedir más difusión y menos sobreprotección familiar.