Un Dios que rechaza la guerra afirma que nadie puede usarla para justificarla ni escucha plegarias de quien la declara.
Las plegarias son rechazadas diciendo que aunque se multipliquen no las escuchará porque las manos están manchadas de sangre.
Un Dios que rechaza la guerra afirma que nadie puede usarla para justificarla ni escucha plegarias de quien la declara.
Las plegarias son rechazadas diciendo que aunque se multipliquen no las escuchará porque las manos están manchadas de sangre.