Anestesistas manipulan propofol y fentanilo para ofrecer viajes recreativos, generando impacto por el uso no médico de estas sustancias anestésicas y analgésicas.
Expertos destacan el efecto euforizante y de placer que producen, aunque advierten sobre dependencia y abuso, enfatizando que su fin original es analgesia y anestesia.
El contexto de administración controlada por profesionales llama la atención, sin promover tutoriales.