Tamara Paganini, icónica participante de la primera edición de Gran Hermano, confesó haber intentado suicidarse tres veces tras salir de la casa, llevando cartas de despedida en su agenda.
No conseguía trabajo, se vestía de hombre para no ser reconocida, sufría ataques de pánico y anorexia, viviendo un estigma que la llevó a la degradación extrema en su hogar.
Patricia la rescató de un estado desastroso, pero Tamara insistió que el amor no cura todo y pidió justicia por los daños psicológicos, morales y económicos.
Hizo un año en Secretos Verdaderos, relató pérdidas como el suicidio de su amiga Colo y Rocío Gancedo, quien fue mantera y pidió plata en la calle.
Tamara lamentó caer en gente que la usaba cuando estaba frágil.