Marta Carbone contó que su vida era un desastre con insomnio, visiones negras, accidente donde su hijo de once años quedó bajo escombros y murió su esposo, encontrando brujería en su puerta, deudas y tristeza por tres años.
Una prima la llevó a la Iglesia Universal, donde conoció la palabra de Dios, eliminó insomnio y nerviosismo, cambiando por dentro y luego su familia, economía y vida espiritual, recibiendo el Espíritu Santo.
Hoy tiene paz, salud, viaja a Israel tres veces y Brasil anualmente, auto nuevo, hijos prósperos con negocios, y recomienda a otros sufrir lo mismo vengan a la iglesia.