La señora Cirila sufrió un año dolores insoportables en cintura y pierna por hernia de columna diagnosticada en hospital, con pastillas que dañaban, prohibición de escaleras y trabajo, noches de punzadas y llanto.
Dejó medicamentos y acudió con fe a la Iglesia Internacional de la Gracia de Dios; durante la oración del Pastor León sintió el dolor irse, caminó normal sin dolor, subiendo escaleras libremente y sintiéndose emocionada y tranquila.