Kim Jong-un declaró el 24 de marzo que el programa nuclear de Corea del Norte es irreversible, en un espejo de lo que Occidente no pudo evitar. France 24 analiza la historia de un arsenal construido en las sombras desafiando organismos internacionales.
Todo empezó en los años 60 cuando Kim Il-sung pidió ayuda nuclear a la Unión Soviética y China, que solo dieron tecnología pacífica. Pyongyang ratificó el Tratado de No Proliferación en 1985 pero cerró puertas a inspectores. En 1994, EE.UU. prometió reactores a cambio de desarme bajo Clinton.
En 2003 abandonó el tratado tras ser incluido en el "eje del mal" por Bush. Primeras pruebas en 2006 (1 kilotón) y 2009 (6 kilotones). Bajo Kim Jong-un desde 2011, avances en enriquecimiento de uranio (2013), bombas de hidrógeno (2016) y ojiva para misil intercontinental (2017). Trump se reunió con él sin lograr desnuclearización.
Corea del Norte posee 50 ojivas nucleares listas. No ha hecho pruebas desde 2017 pero se cree que prepara nuevo sitio y arsenal más sofisticado. Es una de cuatro naciones nucleares fuera del Tratado, junto a Pakistán, India e Israel.