El pastor cita Colosenses 4:2 y otros versos para enfatizar dedicarse a la oración como mandato bíblico reiterado desde Adán hasta Apocalipsis. Ejemplos incluyen a Jacob, David, Daniel, Elías y Pablo, destacando la oración como aliento del alma y cuerda salvavidas.
Explica que toda oración sincera es escuchada por Dios, esencial para salvación y esperanza. Jesús intercede perpetuamente por los creyentes, junto al Espíritu Santo, 24/7. Las lágrimas en oración son preciosas, como en casos de Ezequías, Josías y David.
Invita a probar oraciones con lágrimas de arrepentimiento, pues Dios oye y responde.