El Santo Sudario en la Catedral de Turín preserva la reliquia con sangre de Jesús, lienzo que envolvió su cuerpo post-crucifixión según tradición bíblica.
Llegó a Turín en el siglo XVII tras Cruzadas, desde Jerusalén vía Chambery; test de carbono 14 de 1988 lo dató medieval, pero cuestionado por posible remiendo de monjas.
La imagen negativa revela rostro y heridas de corona, lanza y clavos; Papa Francisco lo presentó en 2015, atrayendo peregrinos católicos y protestantes pese debates científicos.
Conductores debaten autenticidad: fe inquebrantable vs. falta de pruebas científicas definitivas.