El médico Alejandro Salazar fue hallado muerto el 20 de febrero en su departamento de Palermo por sobredosis de propofol y fentanilo, con una vía intravenosa en la pierna y bomba de infusión, medicamentos robados del Hospital Italiano donde no trabajaba.
La investigación destapó robo sistemático de estas drogas por el anestesista Hernán B. y la residente Delfina L., amantes que las usaban para consumo personal, distribución a colegas y fiestas clandestinas con "viajes controlados" inyectados por médicos, durando 2-8 minutos cerca del paro respiratorio, revividos con naloxona o ambú. Costaban 2 mil dólares por dosis, organizadas vía WhatsApp, incluyendo sexo.
Salazar tenía turno en el Hospital Gutiérrez ese día; su hermana denunció práctica adictiva no suicida. Delfina denunció a Hernán por abuso sexual bajo efectos. Hay audio de 7 minutos revelando distribución, uso de Tusi y certificados falsos para faltas post-fiesta. Controles random solo a residentes anestesistas (cabello, orina, sangre). Reciente robo de 26 ampollas en Bahía Blanca.
allanamiento en Asociación de Anestesia Analgésica de Buenos Aires por juez Sánchez Sarmiento busca documentación. Hospital Italiano admitió faltantes; panel advierte riesgos para pacientes operados por adictos, compara con Michael Jackson y casos EE.UU. (1% anestesistas abusadores).
Prácticas habituales: robar gotas, mentir pesos pacientes o "romper" ampollas. Nadie sale a hablar; morbo por fiestas sexuales eclipsa delitos de hurto y distribución estupefacientes.