El Hospital Italiano confirmó el robo sistemático de propofol y fentanilo por los anestesistas Hernán B. y Delfina L., imputados por hurto y distribución de estupefacientes. El médico Alejandro Salazar murió el 20 de febrero en su departamento de Palermo por sobredosis de estas drogas robadas, hallado con vía intravenosa en la pierna y bomba de infusión. La investigación reveló fiestas controladas con estas sustancias, certificados falsos para evadir controles y distribución a colegas.
El juez Sánchez Sarmiento ordenó allanamientos en la Asociación de Anestesiología Analgesia e Reanimación de Buenos Aires, secuestrando documentación sobre los imputados. Hernán B. renunció y Delfina L. recibió carpeta psiquiátrica; ambos negaron los hechos en indagatoria. El hospital denunció el faltante, adoptó medidas y se puso a disposición judicial. Se investiga organización delictiva con penas hasta 20 años por agravantes.
El toxicólogo Francisco Dadi explicó que propofol y fentanilo causan sedación rápida y paro respiratorio sin control médico, con alto riesgo de muerte. Generan placer intenso y adicción; Salazar pudo autoadministrarse pero con gran peligro. Se denuncian prácticas habituales de robo en hospitales vía mentiras en pesos pacientes o rotura de ampollas, y ventas en mercado negro hace 10 años según sindicato de farmacéuticos.
El caso genera temor en pacientes; doping solo a anestesistas revela controles previos. Se menciona Michael Jackson muerto por propofol, y tres muertes no publicadas por tina y GH en fiestas porteñas. Dictaron secreto de sumario anticipando detenciones. Hospitales como Rivadavia, Gutiérrez y Favaloro vinculados a Salazar.