Marta y su hija Romina quedaron en la calle tras que el hijo/hermano vendiera la casa familiar en la que vivieron 35 años sin avisarles ni darles dinero. El hijo inició papeles, trajo inmobiliaria y amenazó con policía si no salían; ahora comprador Luis dice esperar escrituración.
Marta cobraba pensión de 400.000 pesos por esposo fallecido, insuficiente para alquiler; dejó trabajo para cuidarlo. Romina, 33 años, dejó estudios de enfermería, hace changas como limpieza, mesera o boliches, vive hacinada con prima; su hijo epiléptico no toma medicamentos por falta de plata ni carnet discapacidad trabado por padre ausente.
Exigen papeles al vendedor Martín Toledo. Panel vincula a pobreza devastadora, cultura descarte del Papa Francisco, trabajo no remunerado de cuidados; priorizan niños en comedores con 300.000 asistidos mensuales pero faltan más. Critican gobiernos por malas administraciones.