María José, conocida como Majo, y su hija Micaela denuncian que los abuelos paternos las abandonaron afectiva y económicamente tras la muerte del padre de Micaela en un accidente de tránsito cuando ella tenía dos años. Los abuelos asumieron una cuota alimentaria hasta los 17 años de la menor, pero cortaron pagos dejando deudas en obra social y vendieron la casa familiar a Diego Sibori, tío político de Micaela.
El vínculo era cercano al inicio, con promesas de apoyo, pero se rompió alrededor de los 10 años de Micaela cuando mudaron a Mendoza y presionaron para que viajara sola, acusando a Majo de manipularla. Majo cuenta que sobrevivió con dos hijos más haciendo uñas y redes sociales, mientras Micaela prioriza el dolor afectivo sobre lo económico.
Un móvil en Paternal mostró la casa convertida en consultorio de Sibori, valorada en 250 mil dólares, cerca de Argentinos Juniors, club fanático del padre fallecido. El panel cuestiona si hubo maniobras para excluir a Micaela de herencia, aunque legalmente los abuelos podían disponer de bienes.
Micaela extraña el cariño pasado y resiente no haber sido avisada de la muerte del abuelo. El programa espera versión de abuelos o Sibori, casado con Julieta, hermana del padre.