Filipinas declaró la emergencia nacional con racionamientos y protestas por la falta de petróleo, ya que recibía el 97% de sus importaciones a través de rutas bloqueadas por la guerra. Manila recurrió a Moscú y recibió el primer cargamento ruso en seis años.
Otros países asiáticos como Corea del Sur, Vietnam, Indonesia y Sri Lanka también buscan petróleo ruso, dada la dispensa temporal de Trump hasta el 11 de abril que levantó la prohibición de compra. Rusia produce 3,8 millones de barriles diarios, pero enfrenta límites por ataques ucranianos y demanda de China e India, que acaparan el 80% de sus exportaciones.
Los ingresos rusos aumentan con el barril superando los 100 dólares, beneficiando la campaña en Ucrania, mientras India aprovechó permisos previos para grandes operaciones.