Irán exige que barcos paguen en yuanes o cripto por el Estrecho de Hormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial; Japón depende 80%, Singapur 70%.
Esto obliga a vender dólares y bonos USA, desplomando demanda de deuda americana, subiendo tasas y provocando crisis global. Trump pierde la guerra económica contra Irán.
Argentina, aliada unilateral de Trump e Israel y enemiga de Irán en acto anticonstitucional, queda atada a un barco que hace agua.