En la casa de Diego Maradona en Villa Fiorito, donde vivió infancia con necesidades, ahora opera comedor comunitario todos los jueves; vecinos y ONG proveen guiso de arroz con pollo vía donaciones y venta de tortas fritas.
Doña Tota agudizaba ingenio para alimentar familia; hoy triplicó asistencia por 50 días sin cobrar cartoneros, cierre pymes y pérdida empleos, gente con vergüenza busca plato de comida.
Cocinera nota regreso de quienes nunca imaginaron needing comedor en 2026, evocando 2001; granito de arena para quienes sienten hambre nocturna en barrio.