En la casa de Diego Maradona en Villa Fiorito funcionan un comedor comunitario donde repartieron 130 tuppers la semana pasada para familias necesitadas.
Leo y María organizan ollas populares todos los jueves con donaciones de alimentos secos, pollo y verduras comprados con ventas de tortas fritas, ayudando a vecinos que perdieron trabajos en pymes cerradas y cartoneros sin cobrar hace 50 días.
La cantidad de asistentes se triplicó por la crisis económica, con gente que nunca pensó pedir comida, en un barrio marcado por la pobreza pese a la baja oficial al 30%.
La casa es templo del recuerdo al Diez y refugio solidario en tiempos difíciles.