En Madrid, la pizzería Pasi usa un robot que prepara pizzas de principio a fin en minutos, combinando masa artesanal humana con adición precisa de ingredientes como salsa y queso.
El sistema reduce desperdicios y asegura uniformidad, costando solo 10 dólares por pizza. Clientes eligen vía pantalla y retiran por ventanilla.
Panel elogia innovación gastronómica aunque bromea sobre cortes de luz.