Sheila, empleada de una pizzería en avenida Centenario de Gonnet, identificó al ladrón que distrajo pidiendo cargar el celular para robar plata del mostrador, lo buscó en una borrillería y heladería cercana, y lo confrontó al intentar subir a una luta.
Lo acusó frente a testigos, mostrando cámaras que lo captaban escondiendo el dinero. El padre del joven intervino avergonzado, sacó el monto robado de su bolsillo y se lo entregó a Sheila.
Sheila, de 25 años con dos hijos, comprobó la suma faltante de unos 20.000 pesos al seguir la pista del ladrón que rompió cosas en el baño de la borrillería.