Alejandro Salazar, anestesiólogo de 31 años del Hospital Italiano y Ricardo Gutiérrez, aparece muerto el 20 de febrero en Junín al 4600. Fiscal Eduardo Cubría investiga si estaba solo o acompañado, recabando cámaras y testimonios de vecinos y una joven involucrada.
Testimonios complican al jefe y subjefe de anestesiología del Italiano; una residente llamada Fini aparece sedada en guardia. La Asociación Argentina de Anestesiología admite consumo y extracción de propofol y fentanilo, este último considerado droga.
Juez Javier Sánchez Armiento ordena allanamientos por el fentanilo. La asociación denuncia post-febrero sin registrar actuaciones previas con los implicados.