Una semana después de la explosión en un depósito de garrafas en Bariloche, Lucas Jerez recorre el lugar donde volaron garrafas durante dos horas y media, destruyendo tres casas completamente y dañando otras con grietas y riesgos de derrumbe. Diez familias no pueden volver por seguridad.
Vecina Janina perdió todo y arranca de cero con ayuda para casillas, mientras vive con su hermano; su mamá permanece en casa vieja por caerse pese al fuego. Otra vecina rechaza soluciones insuficientes como materiales sin albañil, mostrando grietas en paredes, techos derrumbados y patio lleno de escombros pese a 17 años de sacrificios para construirla.
El dueño del depósito está preso; Tiago y empleados evolucionan pero necesitan cremas caras. Vecinos priorizan techos temporales y temen robos, viviendo en incertidumbre y con vidas en peligro constante por paredes inestables de 12-15 metros.