Alejandro Salazar, médico residente del Hospital Gutiérrez y Alvear, murió por sobredosis de fentanilo y propofol sustraídos del Hospital Italiano, usados en fiestas sexuales y viajes psicodélicos.
Se encontró un AMBU para revertir efectos, vías en tobillos para ocultar inyecciones y guardia médica en las fiestas. Dos imputados: Hernán Moverí y Delfina Lanuce. La investigación revela robo de drogas quirúrgicas para uso recreativo consentido pero riesgoso.
Las sustancias, exclusivas para sedación médica, provocaban amnesia y requerían rescate de colapsos. El caso, desde febrero, involucra profesionales calificados que jugaban con la vida y muerte.
Hospitales públicos sufren faltantes mientras estas drogas se usaban recreativamente, similar a prácticas hippies de los 60-70.