En Gran Hermano, DAR protagonizó un DAR explosivo en el confesionario acusando a un participante de haberle hecho "mucho daño" y gritando "¡me hiciste daño!". El panel quedó descompuesto por la intensidad del momento morboso.
Criticaron una entrevista previa a DAR como poco orgánica, con la participante más enfocada en aros y vestido que en su mensaje, y le pusieron una "cucaracha" simbólica. El panel dudó de su conexión real con el conflicto, viéndolo como desesperación por rating.
Admitieron que el segmento funciona por morbo pese a la falta de claridad, y anticiparon más similares porque atraen audiencia.