La misión Artemis II de la NASA superó con éxito la etapa crítica de Max-Q, la máxima tensión estructural del cohete, y desplegó los cuatro paneles solares de la nave Orion para generar energía durante los próximos 10 días. El despegue desde Cabo Cañaveral fue perfecto tras resolver problemas previos con el sistema de terminación de vuelo y baterías, generando enorme emoción y aplausos en el control de misión.
La nave iniciará una órbita baja de 24 horas a 126 kilómetros de altura, inferior a la Estación Espacial, antes de elevarse a 70.000 kilómetros y liberar CubeSats, incluido el argentino Atenea. Luego activará el motor europeo de menor potencia para el viaje de tres días y medio hacia la Luna, donde sobrevolará el lado oculto iluminado por cuarto menguante a 6.000-9.000 kilómetros, capturando imágenes históricas.
Expertos como Diego Córdoba explicaron las demoras respecto a Apolo por nueva tecnología, presupuestos limitados sin el flujo ilimitado de la Guerra Fría y pruebas rigurosas. Futuras misiones incluyen Artemis 3 probando Starship de SpaceX en órbita terrestre y Artemis 4 con alunizaje, impulsado por competencia geopolítica con China, que planea humanos en polo sur lunar para 2030.
Los cuatro astronautas, liderados por Christina Koch, enfrentan ingravidez con fluidos subiendo a la cabeza, aislamiento previo de dos semanas y baño similar a avión. Comen alimentos liofilizados hidratados como frutas, carnes y helado, testeados antes, mientras chequean sistemas en piloto automático con pruebas manuales.
Nelson Castro y Pablo de León reportan en vivo desde Kennedy, destacando el momento histórico y reentrada en Pacífico tras 10 días. Pruebas como RCP y rocas lunares antiguas confirman alunizajes Apolo, con bases lunares futuras explotando agua en polo sur como trampolín a Marte.