El anestesista Alejandro Salazar murió el 20 de febrero de 2025 en su departamento de Barrio Norte por sobredosis de propofol y fentanilo sustraídos del Hospital Italiano, donde Hernán Boveri y Delfina Lanuse fueron indagados por defraudación en dos causas judiciales paralelas: una por la muerte y otra por el robo de medicamentos.
Los fármacos hospitalarios con trazabilidad estricta se usaban en fiestas privadas llamadas Propofest, donde anestesiólogos administraban dosis para generar alucinaciones y placer sin llegar al sueño, con riesgo de apnea; un audio filtrado revela que Lanuse redistribuía las drogas robadas, incluyendo a Salazar, quien se infundió ambos con una bomba del hospital y falleció solo.
El médico legista Martín Carrizo detalló que los anestesiólogos extraen ampollas extras en quirófanos sin devolverlas, alimentando un mercado negro; investiga conexiones con laboratorios como HLV Pharma y casos previos de fentanilo, confirmando adicciones reales entre profesionales por contacto diario, aunque no exclusivas de Argentina.
El vicepresidente de la Asociación de Anestesiología, Carlos Bollini, explicó controles como recetas personalizadas, auditorías y tests aleatorios a residentes con tolerancia cero; la AAAR denunció penalmente tras admisiones de consumo, y el Hospital Italiano separó a los involucrados, reforzó seguridad y colabora con la Justicia, reconociendo la problemática en otras instituciones.
Desde el Hospital Italiano, el periodista Nacho informó que la Justicia prohibió salida del país y contacto entre Boveri y Lanuse, realiza allanamientos y recibe testimonios sobre fiestas; el hospital emitió comunicado confirmando denuncias internas y medidas preventivas coordinadas con AAAR.