Un anestesista del Hospital de Niños, Alejandro Salazar, murió por sobredosis de propofol y fentanilo encontrados en su domicilio, con vía en el pie y elementos como jeringas y bomba de infusión. El lote de las drogas provenía del Hospital Italiano de Buenos Aires, donde cámaras detectaron el retiro irregular por un médico anestesista y una residente de tercer año, Delfina de la Luce y doctor Boveri.
La investigación reveló fiestas llamadas Propofest organizadas vía WhatsApp, donde anestesistas y residentes se inyectaban estas drogas quirúrgicas para relajación total, con uno sobrio controlando al resto. La muerte de Salazar ocurrió en febrero, pero se hizo pública ayer tras indagatorias donde los implicados se negaron a declarar.
Carlos Bonilla, vicepresidente de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires, explicó que el propofol induce hipnosis y relajación usada en cirugías, mientras el fentanilo alivia dolor intensamente, ambos de uso hospitalario controlado. Admitió que la residente confesó consumo privado con Boveri, y la asociación denunció ante la Justicia tras asociar hechos, incluyendo posible abuso denunciado por ella contra él.
El Hospital Italiano inició la pesquisa al faltar ampollas y suspendió a la residente; Boveri renunció. La asociación realiza controles antidoping aleatorios a residentes y evalúa extenderlos, enfatizando que no taparon nada sino que siguieron vías judiciales. Hoy abren celulares de implicados para avanzar en la causa.
El escándalo conmociona el gremio, con Bonilla calificándolo de aberrante pese a rumores previos, comparándolo con casos aislados pero destacando la organización grupal vía chats desde al menos 2023.