Guillermina Tiramonti, licenciada en Ciencia Política y máster en Educación, afirma que la masacre en San Cristóbal inicia fuera de la escuela, en redes sociales, no por bullying escolar, sino por socialización virtual distinta: amigos online, viralización intencional, exclusión genera depresión.
Adultos, padres y escuela desconcertados, tiran responsabilidad mutua ante adolescentes diferentes; urge intervenir en comunicación y control limitado pese a avances parentales.