La psicóloga Isabel Maizone urge hablar con los niños sobre el tiroteo en la escuela de San Cristóbal, Santa Fe, donde un adolescente de 15 años mató a un chico de 13, y reflexiona sobre el fracaso colectivo de la comunidad en prevenir la violencia escolar.
Maizone cita ejemplos como un simulacro de fusilamiento en Chuta Jardín y critica la naturalización del bullying o retraimiento adolescente, atribuyendo la pérdida del lazo social a la dictadura, la pandemia y políticas que impidieron la comunicación, exigiendo más apoyo a las escuelas más allá de los docentes solos.
Invoca el dicho africano de que se necesita un pueblo para criar un niño y enfatiza la necesidad de comunalidad, reconociendo logros para evitar violencia, visibilizando problemas y trabajando en prevención con clubes y familias, ya que fallaron todos los adultos en el caso por falta de registro emocional.
Relata caso histórico de Arminda Berasturi en 1950 sobre un niño asesino afectado por estrés familiar y cuestiona políticas públicas que impiden ayuda externa a escuelas, proponiendo aportes de psicólogos para equipos escolares insuficientes.
Concluye que problemas familiares como consumos del padre ocurren en contexto social con drogas y gobiernos involucrados, promoviendo cultura de paz mediante investigación de interacciones violentadoras.